PIDIENDO disculpas por el pie de foto de nuestro anterior artículo, en el que los duendes de la imprenta nos jugaron una mala pasada, repitiendo el de la foto de la semana anterior por el que habíamos redactado en esta ocasión, nos disponemos a proseguir curioseando entre la publicidad bodeguera de finales del XIX, trayendo aquí memoria del escogido almacenado de cosechas de viñas propias que poseía el acaudalado vinatero José Oronoz, quien gozaba de gran inteligencia, educada en esta clase de negocios, y un merecido prestigio personal que avalaban su firma bodeguera, establecida en cómodos locales de la calle Collantes, número 3, donde tenía los escritorios y sus bodegas de exportación.
Por otro lado, en la calle Cartuja, números 2 y 5, se ubicaba otro gran establecimiento bodeguero, digno de ser visitado, pues tenía fama de ser el que más vino exportaba a los países americanos, especialmente a la república mexicana, el cual era propiedad de la firma Juan Carrasco y Hermanos. En sus naves bodegueras disponían de talleres propios de tonelería, aparatos destiladores de bebidas espirituosas, escritorios y otras dependencias.
Y ahora hemos de referirnos a otra casa fundada en 1830 por Alejandro Webber, que posteriormente regentaría su yerno Juan P. Marks, quien construyó de nueva planta las espaciosas bodegas que poseía en la calle Pizarro, números 10 y 12, y que posteriormente, en el siglo XX, pasarían a denominarse como Bodegas Sandeman.
Por fallecimiento del fundador señor Webber, su hijo político formó sociedad con R. Bros, continuando unidas las operaciones hasta que, en 1893, se extinguió aquella razón social, quedando constituida la nueva firma de J. P. Marks, la cual se dedicaba a la exportación en gran escala, contando con representantes de sus excelentes vinos, en numerosos países del mundo.
A la casa Manuel Fernández, posteriormente conocida por Bobadilla, en calle Cristal, le bastaron muy pocos años del siglo XIX para llegar por sus propios méritos a figurar entre las primeras sostenedoras del crédito y de la cuantía de la exportación jerezana, figurando entre sus mejores marcas la Solera Fernández de 1809, Solera J.J. López, Solera Pedro López Ruiz - nombre de un alcalde que fue bodeguero y tiene una calle entre las de las Bodegas y Doña Blanca - su exquisito Amontillado Mazzantini, su Macharnudo Victoria y el no menos renombrado cognacEspaña, más tarde universalmente conocido como 'Coñac 103'.
Esta empresa vinatera ocupaba los magníficos locales de las bodegas 'La Merced', en la calle Cristal 4, con amplios jardines y arboleda, a la entrada de los mismos, estratégicamente situados junto al apartadero del ferrocarril bodeguero, cuya línea solía utilizar para el considerable tráfico de su negocio de exportación en países de Europa y América. Y otra empresa que fue muy conocida en el XIX giraba a nombre de Manuel Gamboa Ramírez, inteligente conocedor del negocio de vinos, en todas sus facetas, y poseedor de grandes y excelentes existencias de caldos jerezanos, con numerosa clientela en los mercados extranjeros, especialmente en Inglaterra, donde gozaba del mayor crédito. Esta casa exportaba, además, en grandes partidas, uvas preparadas para su conservación durante largo tiempo. Su sede radicaba en una hermosa finca a la entrada del Camino de Espera, en cuyo recinto poseía viñedo, recreo, bodegas y demás dependencias de su negocio de extracción.
El Néctar D. Pedro y el Amontillado Selecto eran dos de las principales marcas de la firma P. Díaz López y Cª, cuyo heredero, el fundador de esta casa, de parte muy valiosa del selecto almacenado de vinos que poseía Celestino Díaz Villegas, al emprender el negocio de exportación, contaba con la mejor materia prima para perseverar en el mismo. También poseía un acreditado buen nombre mercantil la casa Robertson Bros & Cº, situada en el antiguo Paseo de las Delicias, donde tenía sus grandes bodegas, escritorios, casa de lagares y demás dependencias propias del negocio de vinos.
Por otra parte, fundada en 1885, la casa vinatera Perié y R. Barreto, dedicada en exclusiva a vender sus productos en los mercados españoles y franceses, poseía sus bodegas y oficinas en la plaza de los Santos, núm. 1, tras el templo parroquial de San Miguel. Esta casa, que en principio se había denominado Perié y Cª, había recibido un gran impulso, al fomentar sus ventas la asociación que su propietario y fundador llevó a cabo con la firma R. Barreto.
"Es natural que existiendo en Jerez la materia prima más excelente conocida en bebidas alcohólicas, no fuera exclusivo el florecimiento del negocio vinatero, sino que la industria utilizara tan valioso factor para hacer una honrosa y lucrativa especulación de los aguardientes y licores producidos por el alcohol vínico"
Esto decía el historiador de finales del XIX, Miguel de Bustamante y Pina, quien añadía informativamente, al respecto:
"Entre los diferentes establecimientos industriales que en dicho ramo han alcanzado mayor auge, descuella la fábrica denominada 'La Fama Jerezana', cuyo propietario D. Justo Martínez y Díaz de la Peña puede envanecerse de ofrecer productos universalmente elogiados por su pureza y por su exquisita elaboración. Cimentó sólidamente el prestigio de esta casa, su fundador D. Onofre de Serdio y Díaz, a cuyos trabajos coadyuvó muchos años el Sr. Martínez y García de la Peña, y lo mismo bajo la dirección de aquél, que ahora regida por su actual propietario, 'La Fama Jerezana' responde a su nombre, ofreciendo a los mercados consumidores marcas que, como las especialidades Aguardiente Anís de la O, Ginebra Aromática Española y Ponche-Rom, salen triunfantes de todas las competencias con los productos similares."
Y añadía el citado investigador: "El crédito de estas especialidades es inmenso y merecido, y lo atestiguan las medallas de oro con que han sido premiadas en las Exposiciones Universales de Barcelona y París y en la de Burdeos de 1895, donde figuró el Ponche-Rom en primer lugar, entre los demás productos similares propuestos para tan alta distinción. La inteligencia, laboriosidad y honradez del Sr. Martínez y García de la Peña, son garantía segura de que esta casa logrará el brillante porvenir que merece la selección de los productos que constituyen su comercio".
No obstante asegurársele tan brillante porvenir, la citada fábrica de aguardientes y licores 'La Fama Jerezana' desaparecería a principios del pasado siglo XX; y uno de sus herederos, Justo Martínez, abriría una bien surtida papelería en la calle Algarve, esquina a la de los Remedios que, durante muchos años de mediados del siglo, figuraría como propiedad de las Hijas de Justo Martínez, hasta que cerró sus puertas.
miércoles, 10 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Home Sheep Home
de Nacho
En Home Sheep Home hay que hacer que las ovejas lleguen a su destino utilizándolas para superar los obstáculos que se presentan por el camino.
Las ovejas se manejan con el teclado (con las flechas derecha, izquierda, saltar, abajo) y en cada caso hay que utilizar la oveja adecuada según su tamaño, fuerza o habilidad para saltar. Entretenido.
(¡Gracias JaimeM2!)
martes, 2 de marzo de 2010
Curiosidades bodegueras de finales del siglo XIX (II)
A las numerosas bodegas, desaparecidas hace tiempo, debería haber alguien que les siguiera la pista, investigando a fondo a donde fueron a parar, finalmente, sus marcas y soleras, las cuales habrán servido posiblemente para muchos de los vinos que se producen hoy, en las naves de las más renombradas firmas vinaterasGrupo de la familia González, a finales del siglo XIX.
NUEVAMENTE curioseamos en la propaganda bodeguera de finales del siglo XIX y conseguimos conocer algunos detalles del principal negocio jerezano, especialmente de aquellos que llegaron a desaparecer totalmente; si bien vendiendo antes, a muy buen precio, sus existencias a otras bodegas de más importancia mercantil. Y, entre las que hemos podido localizar, figuran las siguientes firmas:
Deleyto y Cª, que poseía unos extensos locales en las Puertas del Sol, número 2. El propietario que daba nombre a la entidad, se llamaba Alfonso Deleyto y entre otras marcas, producía el brandy "Tres Leones". Existía, también, la bodega de Aurelio Segovia, propietaria de extensos y magníficos viñedos en el pago Carrascal y con sede en la plaza Mendoza, donde se guardaban viejas y valiosísimas soleras. Y en las calles San Francisco de Paula y Ávila 27 estaban situados las bodegas, escritorios y talleres de la marca Carmona & López, que en la Exposición de Burdeos obtuvieron diploma de honor para sus vinos. Como también consiguieron diplomas por sus vinos, en las exposiciones de Madrid, Londres, París, Viena, Melbourne, Arnhem, Burdeos, Niza, Amberes y otras ciudades; así como veintiséis medallas; la casa exportadora Hesselink Hermanos y Cª, que tenía su domicilio en la calle Medina 3 y 5, además de poseer oficinas en Arnhem (Países Bajos).
Famosas a finales del setecientos ya eran las bodegas de J. B. González y Cia., que contaban con extensos viñedos y tenía sus bodegas de extracción en la calle Matadero, número 7, diciéndose de ellas que estaban a la altura de las mejores de su época y que contaban con destilería propia para la fabricación de "Jerez, estilo Cognac", procediendo sus soleras del pago Macharnudo; habiendo sido premiadas con medallas de oro y diplomas de honor, en las exposiciones de París, Bruselas, Colonia y Edimburgo. Las especialidades de esta casa eran las conocidas por "Doble Palma", "Solera Palo Cortado Superior", "Ambrosía" y un fino llamado "Viña del Pleito".
Algún día debería haber un investigador - desde luego, más y mejor preparado que nosotros -, para seguirle a fondo la pista a todas estas firmas bodegueras, que ha tiempo desaparecieron, para venir a conocer la historia de las mismas, y a donde fueron a parar, definitivamente, sus marcas y soleras, con tanto celo almacenadas durante años y años.
Otra empresa bodeguera de finales del ochocientos era la radicada en calle Pajarete, núm. 5, posiblemente la que fuera del Marqués del Real Tesoro, registrada como J. Leña Rendón y Cª, que se dice tenía "renombradas especialidades, así en vinos jerezanos como en aguardientes estilo Cognac y otras bebidas que gozan fama en los principales mercados". Esta casa era alabada por su "corrección mercantil y aptitudes especiales", dedicándose al "embarque de vinos en grandes proporciones"; siendo sus productos muy solicitados, "especialmente en los mercados americanos".
Mientras que en el mercado nacional, desde 1871, destacaba la marca de José de Fuentes Parrilla. Su bodega de la calle Méndez Núñez contaba "con un departamento de embotellado que puede servir de modelo en su clase, lo mismo que las demás dependencias del negocio, situadas en el barrio de Vallesequillo, calle Argüelles y Madre de Dios,", siendo considerada como "proveedora efectiva de la Real Casa". Otras marcas las ostentaba el "antiguo cosechero, perito en vinos, comerciante de vocación y con saneada fortuna, J. López Lamadrid" que figuraba "entre los exportadores que más y con mayor éxito han trabajado por el prestigio genuino de los caldos genuinos de Jerez".
De esta firma bodeguera se publicaba que "en las islas canarias la casa de Lamadrid es casi una institución, y allí como en cualquier parte donde se pruebe su afamada especialidad "Gotas de Oro" y algunas otras de sus marcas escogidas, el negocio de vinos de Jerez habrá conquistado clientes y simpatías. Tiene esta casa establecidas las bodegas en la calle Ferrocarril, núm. 10, con todas las comodidades y amplitud que exige el activo movimiento de sus operaciones". Posiblemente estas bodegas serían adquiridas, más tarde, por la familia Díez Hermanos, que hiciera famoso su coñac Oxigenado y vinos tan estupendos como el Imperial y el Victoria Regina.
Otra empresa vinatera de esta época, también desaparecida, era la de José Mª Morales, cuyo fundador procedía "de una familia de acreditados cosecheros, cuyos solerajes eran citados como especialidades, entre los buenos vinos de Jerez, y con parte de ese almacenado dio principio al negocio de exportación".
Un vinatero muy famoso a finales del XIX sería Rafael García del Salto, cosechero, almacenista y extractor, cuyos productos procedían de las viñas de los pagos de Macharnudo, Balbaina Alta y Baja y del pago Carrahola; con almacenado de importancia, bien conocido en el mercado nacional y en el extranjero; y con corresponsales en Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, México y Canadá y escritorios en Londres y París de la Francia, donde también tenía depósitos. Las oficinas en Jerez, estaban ubicadas en la plaza de los Ängeles, número 2.
Pero lo que le daba prestigio a este destacado hombre del vino de Jerez, era que, por sus grandes conocimientos vitivinícolas, fuera reclamado constantemente para figurar como jurado en los más importantes concursos. Así tenemos constancia de que participó como miembro del jurado, en la Exposición Universal de París, en 1889; fue miembro y secretario del jurado en la exposición de Amberes de 1894 y vicepresidente del jurado superior de vinos, en la exposición de Burdeos del año 1895, entre otras muchas ocasiones.
Por último, digamos que la sociedad Carmona & López, establecida en la calle Avila, que era proveedora de la real casa, como cosecheros y exportadores, de vinos, coñacs, aguardientes y licores, era también, curiosamente, "productora de aceites, los cuales exporta en bocoyes y cajas, en diferentes tamaños, para el surtido de botes de lata y botellas".
NUEVAMENTE curioseamos en la propaganda bodeguera de finales del siglo XIX y conseguimos conocer algunos detalles del principal negocio jerezano, especialmente de aquellos que llegaron a desaparecer totalmente; si bien vendiendo antes, a muy buen precio, sus existencias a otras bodegas de más importancia mercantil. Y, entre las que hemos podido localizar, figuran las siguientes firmas:
Deleyto y Cª, que poseía unos extensos locales en las Puertas del Sol, número 2. El propietario que daba nombre a la entidad, se llamaba Alfonso Deleyto y entre otras marcas, producía el brandy "Tres Leones". Existía, también, la bodega de Aurelio Segovia, propietaria de extensos y magníficos viñedos en el pago Carrascal y con sede en la plaza Mendoza, donde se guardaban viejas y valiosísimas soleras. Y en las calles San Francisco de Paula y Ávila 27 estaban situados las bodegas, escritorios y talleres de la marca Carmona & López, que en la Exposición de Burdeos obtuvieron diploma de honor para sus vinos. Como también consiguieron diplomas por sus vinos, en las exposiciones de Madrid, Londres, París, Viena, Melbourne, Arnhem, Burdeos, Niza, Amberes y otras ciudades; así como veintiséis medallas; la casa exportadora Hesselink Hermanos y Cª, que tenía su domicilio en la calle Medina 3 y 5, además de poseer oficinas en Arnhem (Países Bajos).
Famosas a finales del setecientos ya eran las bodegas de J. B. González y Cia., que contaban con extensos viñedos y tenía sus bodegas de extracción en la calle Matadero, número 7, diciéndose de ellas que estaban a la altura de las mejores de su época y que contaban con destilería propia para la fabricación de "Jerez, estilo Cognac", procediendo sus soleras del pago Macharnudo; habiendo sido premiadas con medallas de oro y diplomas de honor, en las exposiciones de París, Bruselas, Colonia y Edimburgo. Las especialidades de esta casa eran las conocidas por "Doble Palma", "Solera Palo Cortado Superior", "Ambrosía" y un fino llamado "Viña del Pleito".
Algún día debería haber un investigador - desde luego, más y mejor preparado que nosotros -, para seguirle a fondo la pista a todas estas firmas bodegueras, que ha tiempo desaparecieron, para venir a conocer la historia de las mismas, y a donde fueron a parar, definitivamente, sus marcas y soleras, con tanto celo almacenadas durante años y años.
Otra empresa bodeguera de finales del ochocientos era la radicada en calle Pajarete, núm. 5, posiblemente la que fuera del Marqués del Real Tesoro, registrada como J. Leña Rendón y Cª, que se dice tenía "renombradas especialidades, así en vinos jerezanos como en aguardientes estilo Cognac y otras bebidas que gozan fama en los principales mercados". Esta casa era alabada por su "corrección mercantil y aptitudes especiales", dedicándose al "embarque de vinos en grandes proporciones"; siendo sus productos muy solicitados, "especialmente en los mercados americanos".
Mientras que en el mercado nacional, desde 1871, destacaba la marca de José de Fuentes Parrilla. Su bodega de la calle Méndez Núñez contaba "con un departamento de embotellado que puede servir de modelo en su clase, lo mismo que las demás dependencias del negocio, situadas en el barrio de Vallesequillo, calle Argüelles y Madre de Dios,", siendo considerada como "proveedora efectiva de la Real Casa". Otras marcas las ostentaba el "antiguo cosechero, perito en vinos, comerciante de vocación y con saneada fortuna, J. López Lamadrid" que figuraba "entre los exportadores que más y con mayor éxito han trabajado por el prestigio genuino de los caldos genuinos de Jerez".
De esta firma bodeguera se publicaba que "en las islas canarias la casa de Lamadrid es casi una institución, y allí como en cualquier parte donde se pruebe su afamada especialidad "Gotas de Oro" y algunas otras de sus marcas escogidas, el negocio de vinos de Jerez habrá conquistado clientes y simpatías. Tiene esta casa establecidas las bodegas en la calle Ferrocarril, núm. 10, con todas las comodidades y amplitud que exige el activo movimiento de sus operaciones". Posiblemente estas bodegas serían adquiridas, más tarde, por la familia Díez Hermanos, que hiciera famoso su coñac Oxigenado y vinos tan estupendos como el Imperial y el Victoria Regina.
Otra empresa vinatera de esta época, también desaparecida, era la de José Mª Morales, cuyo fundador procedía "de una familia de acreditados cosecheros, cuyos solerajes eran citados como especialidades, entre los buenos vinos de Jerez, y con parte de ese almacenado dio principio al negocio de exportación".
Un vinatero muy famoso a finales del XIX sería Rafael García del Salto, cosechero, almacenista y extractor, cuyos productos procedían de las viñas de los pagos de Macharnudo, Balbaina Alta y Baja y del pago Carrahola; con almacenado de importancia, bien conocido en el mercado nacional y en el extranjero; y con corresponsales en Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, México y Canadá y escritorios en Londres y París de la Francia, donde también tenía depósitos. Las oficinas en Jerez, estaban ubicadas en la plaza de los Ängeles, número 2.
Pero lo que le daba prestigio a este destacado hombre del vino de Jerez, era que, por sus grandes conocimientos vitivinícolas, fuera reclamado constantemente para figurar como jurado en los más importantes concursos. Así tenemos constancia de que participó como miembro del jurado, en la Exposición Universal de París, en 1889; fue miembro y secretario del jurado en la exposición de Amberes de 1894 y vicepresidente del jurado superior de vinos, en la exposición de Burdeos del año 1895, entre otras muchas ocasiones.
Por último, digamos que la sociedad Carmona & López, establecida en la calle Avila, que era proveedora de la real casa, como cosecheros y exportadores, de vinos, coñacs, aguardientes y licores, era también, curiosamente, "productora de aceites, los cuales exporta en bocoyes y cajas, en diferentes tamaños, para el surtido de botes de lata y botellas".
Artificial Owl, sorprendentes lugares y objetos abandonados
de Nacho
Desde la anotación Abandoned Catalina seaplane: 50 years between the sea and the desert (PBY-5A Catalina, medio siglo abandonado entre el mar y el desierto) descubrí el fascinante blog Artificial Owl , que recopila fotografías e historias de sitios y objetos construidos por el hombre que ahora están abandonados en distintos lugares del mundo.
Todos ellos tienen además su correspondiente enlace en Google Maps, para echar un vistazo en persona –aunque sea desde lo alto.
Además de la del hidroavión, el blog recoge otras historias tanto o más sorprendentes.
Cementerios de barcos tras la desaparición del Mar de Aral o el enorme cementerio de aviones en Tucson , Arizona, perfectamente visible en Google Maps.
Otras muchas no las conocía y me han gustado: la isla de Tavira en Portugal donde yacen perfectamente alineadas decenas de anclas ; la historia del capitán que encalló dos veces el mismo barco en el mismo lugar ;Fridgehenge , una réplica de Stonehenge hecha con frigoríficos (conocía la versión hecha con coches); un búnker gigante abandonado en una playa de New Jersey , el cementerio donde quedaron todos los vehículos contaminados tras el accidente de Chernóbil , incluyendo los gigantestos helicópteros que se utilizaron para cubrir el reactor con arena y hormigón... y otras muchas historias por las que Artificial Owl bien merece una visita.
- La fábrica abandonada de MG Rover
- Cementerio de barcos
- Cementerio de aviones
- Cementerio de camiones gigantes
- Cementerio de trenes
- Fotos de aviones rusos abandonados
- ¿Cómo te deshaces de un petrolero de 240.000 toneladas?
- Portaaviones volado y hundido
- Fotos del barco estrellado en Hondarribia
- Reciclando aviones comerciales
- Cómo deshacerse de casi 5.000 coches Mazda sin estrenar
- Rescatando el MSC Napoli
- Transportes accidentados y otros desastres varios
- Rescate del Tricolor (o cómo cortar un buque de 50.000 Tm en rodajas)
- ¿Cómo te deshaces de un petrolero de 240.000 toneladas?
miércoles, 24 de febrero de 2010
Curiosidades bodegueras de finales del siglo XIX
De las numerosas bodegas que existían en el XIX, solo González Byass ha sido la única que se ha mantenido fiel a su firma hasta nuestros días. Las demás desaparecieron, se transformaron o cambiaron de propietarios
TAN solo leyendo la publicidad de algunas bodegas jerezanas, de las que existían con sus denominaciones primitivas a finales del siglo XIX, podemos conocer numerosas curiosidades, algunas de las cuales vamos a tratar de recuperar, empezando por la más grande de todas, González Byass, la única que ha llegado hasta nuestros días, sin cambiar de nombre ni de propietarios, aunque en aquel tiempo todavía figuraba como González, Byass & Cº Limited, con bodegas en Jerez, Montilla, Sanlúcar y Puerto Real y agentes en todos los países, con delegaciones, además, en Londres, en 110 Fenchurch Stret y en Oporto, en Villa Nova de Gaya.
González Byass propagaba sus vinos de Jerez y, además, se anunciaba como "productores de cognac jerezano puro de uva de sus renombradas viñas, situadas en los mejores pagos del distrito de Jerez". Su representante general en España era Ricardo de Valderrama, que tenía su domicilio en el Hotel París, de Madrid.
De esta casa se decía que era enorme su fama y su gran magnitud de negocio, a la que acudían"la mayoría de los forasteros que visitan Jerez", como ocurre ahora, y que su bodega de extracción de 4.400 metros cuadrados, contenía más de 6.000 botas de vino ya dispuestas para la exportación "en toda la variedad de tipos de esta comarca y fluctuando el precio de la bota, desde 20 a 200 libras esterlinas". Otras notas de la época nos indican que González Byass contaba con "el mayor lagar de piedra que existe en Jerez y en el que se pueden hacer en un día mil hectolitros de mosto". Y por otra parte, era muy célebre su "bodega de Los Gigantes, con inmensas cubas destinadas al "coupage" o mezcla de los vinos de tipo y consumo corriente y que pueden contener entre todas hasta 4.100 hectolitros, haciéndose los cabeceos con extraordinaria rapidez y perfección por medio de hélices que mueven en el interior de las cubas tan grandes masas de vino"
Ya eran famosos los toneles de la bodega Los Apóstoles, en la calle Unión. Cada tonel contenía 75 hectolitros y, situado en el centro, el hoy llamado tonel del Cristo y que, en el siglo XIX se conocía como El Presidente, "que hace 165 hectolitros de cabida y ha sido admirablemente construido en los talleres de tonelería de la casa. Contiene este tonel el vino elaborado a presencia de Dª Isabel II, en su visita a esta casa en 1862"
González Byass después de más de un siglo ha experimentado muy pocos cambios de los que podríamos llamar sustanciales, pues se ha mantenido, como empresa familiar, prácticamente en la misma línea, desde su fundación, en 1835. Cuenta, por tanto, con 175 años de antigüedad, desde que la fundara el sanluqueño Manuel María González Angel, a sus 23 años de edad.
En el año 1898, Pedro Domecq que se anunciaba como "casa de comercio", difundía la siguiente noticia: "Esta casa es la más antigua del comercio de vinos en Jerez de la Frontera. Fundada en 1730, figuró desde luego en primera línea en la producción y exportación de vinos, teniendo por base su extenso viñedo propio, de más de 700 aranzadas y alcanzando gran renombre por la pureza e incontestable superioridad de sus caldos.
"En 1824 el Rey D. Fernando VI, reconociendo la excelencia de estos vinos al visitar las bodegas de don Pedro Domecq, le concedió por Real Orden la distinción de usar las arma reales como marca de su casa.
"La casa de Pedro Domecq ha conservado su crédito por la superioridad incuestionable de sus vinos, por la lealtad y buena fe en sus transacciones y por la integridad de sus hábitos mercantiles.
"Además ha sido la primera que ha introducido en España la producción de aguardientes de vino puro, al estilo de Cognac, la que ha obtenido este producto más perfecto y la única que los conserva, añejándolos desde 1866.
"Su larga y honrosa historia comercial -concluía la noticia - es una garantía que el consumidor de sus artículos estimará en alto grado, y sus agentes hacen justificar en todos los mercados del mundo". Domecq se anunciaba como "cosechero, almacenista y extractor de vinos; fabricante y exportador de aguardientes y especialmente de los de estilo cognac fine champagne, destilación de aguardientes de vinos a alto y bajo grado, con aparatos perfeccionados de diferentes sistemas. Casa en Londres: 6 & 7 Grat Tower Street".
Una bodega ha pocos años desaparecida, absorbida por otra, es la de Valdespino, de la cual se decía a finales del XIX que ocupaba en la calle Pozo Olivar 16, "una de las mayores bodegas de Jerez, reuniendo en diversas y contiguas instalaciones, escritorios, tonelerías, imprenta particular, máquinas, jardines", etc. Por otro lado, si recordamos la antigua bodega de Antonio R. Ruiz Hermanos, ubicadas en la calle Lechugas, también desaparecida hace varios años, de ella se decía que "la autoridad de D. Antonio Rodrigo Ruiz, como perito sin rival en materia de vinos es indiscutible en Jerez (…) y que en sus naves "tienen vastísimas existencias de almacenado en añadas y soleras que constituyen una de las más firmes bases del crédito de esta marca" (…) Las fábricas de pipería, alambique, embotellado y demás elementos del negocio(…) dan idea de la importancia de esta casa"
Una casa fundada en 1849 con el nombre de J. Ibarburu y Cª, que pasó luego a llamarse García Borbolla y Cª, tenía fama de ser "una de las de más ilustre abolengo en el negocio de vinos jerezanos". Sus bodegas de almacenado estaban situadas en las calles Pedro Alonso 10 y San Francisco de Paula 12. Además tenía casa en Londres "y posee en el mercado inglés una escogida clientela". El Jerez Oloroso N.P.U., el Fino Regente y el Fino Borbolla eran sus vinos más emblemáticos.
Hacia el año 1695 ya existían pruebas de la existencia de la famosa bodega del CZ, marca propiedad de Joaquín María Rivero, con marcas tan prestigiosas como la antiquísima "Montana", Cabeza 1770, Tixera 1783, Trafalgar 1805 y otras marcas que ya pasaron a la historia de los vinos jerezanos. Y recordando al primer Julián Pemartín, digamos que este fue quien plantó la viña del Cerro de Santiago, que produjo tan exquisitos vinos dio, y cuya espléndida casa visitaron los Infantes Duques de Montpensier. Las dependencias bodegueras se hallaban situadas en el lugar llamado Huerta Pintada, cerca de la Estación del Ferrocarril.
Esta firma bodeguera contaba con representantes y agentes en Londres, París, Nueva York, Glasgow, Dublín, Liverpool, Berlín, Hamburgo, Viena y en los principales centros comerciales de Europa y Ultramar; y sus mejores vinos habían sido premiados en cuantas exposiciones se exhibieron; últimamente con un gran diploma de honor en la exposición de Burdeos de 1895.
TAN solo leyendo la publicidad de algunas bodegas jerezanas, de las que existían con sus denominaciones primitivas a finales del siglo XIX, podemos conocer numerosas curiosidades, algunas de las cuales vamos a tratar de recuperar, empezando por la más grande de todas, González Byass, la única que ha llegado hasta nuestros días, sin cambiar de nombre ni de propietarios, aunque en aquel tiempo todavía figuraba como González, Byass & Cº Limited, con bodegas en Jerez, Montilla, Sanlúcar y Puerto Real y agentes en todos los países, con delegaciones, además, en Londres, en 110 Fenchurch Stret y en Oporto, en Villa Nova de Gaya.
González Byass propagaba sus vinos de Jerez y, además, se anunciaba como "productores de cognac jerezano puro de uva de sus renombradas viñas, situadas en los mejores pagos del distrito de Jerez". Su representante general en España era Ricardo de Valderrama, que tenía su domicilio en el Hotel París, de Madrid.
De esta casa se decía que era enorme su fama y su gran magnitud de negocio, a la que acudían"la mayoría de los forasteros que visitan Jerez", como ocurre ahora, y que su bodega de extracción de 4.400 metros cuadrados, contenía más de 6.000 botas de vino ya dispuestas para la exportación "en toda la variedad de tipos de esta comarca y fluctuando el precio de la bota, desde 20 a 200 libras esterlinas". Otras notas de la época nos indican que González Byass contaba con "el mayor lagar de piedra que existe en Jerez y en el que se pueden hacer en un día mil hectolitros de mosto". Y por otra parte, era muy célebre su "bodega de Los Gigantes, con inmensas cubas destinadas al "coupage" o mezcla de los vinos de tipo y consumo corriente y que pueden contener entre todas hasta 4.100 hectolitros, haciéndose los cabeceos con extraordinaria rapidez y perfección por medio de hélices que mueven en el interior de las cubas tan grandes masas de vino"
Ya eran famosos los toneles de la bodega Los Apóstoles, en la calle Unión. Cada tonel contenía 75 hectolitros y, situado en el centro, el hoy llamado tonel del Cristo y que, en el siglo XIX se conocía como El Presidente, "que hace 165 hectolitros de cabida y ha sido admirablemente construido en los talleres de tonelería de la casa. Contiene este tonel el vino elaborado a presencia de Dª Isabel II, en su visita a esta casa en 1862"
González Byass después de más de un siglo ha experimentado muy pocos cambios de los que podríamos llamar sustanciales, pues se ha mantenido, como empresa familiar, prácticamente en la misma línea, desde su fundación, en 1835. Cuenta, por tanto, con 175 años de antigüedad, desde que la fundara el sanluqueño Manuel María González Angel, a sus 23 años de edad.
En el año 1898, Pedro Domecq que se anunciaba como "casa de comercio", difundía la siguiente noticia: "Esta casa es la más antigua del comercio de vinos en Jerez de la Frontera. Fundada en 1730, figuró desde luego en primera línea en la producción y exportación de vinos, teniendo por base su extenso viñedo propio, de más de 700 aranzadas y alcanzando gran renombre por la pureza e incontestable superioridad de sus caldos.
"En 1824 el Rey D. Fernando VI, reconociendo la excelencia de estos vinos al visitar las bodegas de don Pedro Domecq, le concedió por Real Orden la distinción de usar las arma reales como marca de su casa.
"La casa de Pedro Domecq ha conservado su crédito por la superioridad incuestionable de sus vinos, por la lealtad y buena fe en sus transacciones y por la integridad de sus hábitos mercantiles.
"Además ha sido la primera que ha introducido en España la producción de aguardientes de vino puro, al estilo de Cognac, la que ha obtenido este producto más perfecto y la única que los conserva, añejándolos desde 1866.
"Su larga y honrosa historia comercial -concluía la noticia - es una garantía que el consumidor de sus artículos estimará en alto grado, y sus agentes hacen justificar en todos los mercados del mundo". Domecq se anunciaba como "cosechero, almacenista y extractor de vinos; fabricante y exportador de aguardientes y especialmente de los de estilo cognac fine champagne, destilación de aguardientes de vinos a alto y bajo grado, con aparatos perfeccionados de diferentes sistemas. Casa en Londres: 6 & 7 Grat Tower Street".
Una bodega ha pocos años desaparecida, absorbida por otra, es la de Valdespino, de la cual se decía a finales del XIX que ocupaba en la calle Pozo Olivar 16, "una de las mayores bodegas de Jerez, reuniendo en diversas y contiguas instalaciones, escritorios, tonelerías, imprenta particular, máquinas, jardines", etc. Por otro lado, si recordamos la antigua bodega de Antonio R. Ruiz Hermanos, ubicadas en la calle Lechugas, también desaparecida hace varios años, de ella se decía que "la autoridad de D. Antonio Rodrigo Ruiz, como perito sin rival en materia de vinos es indiscutible en Jerez (…) y que en sus naves "tienen vastísimas existencias de almacenado en añadas y soleras que constituyen una de las más firmes bases del crédito de esta marca" (…) Las fábricas de pipería, alambique, embotellado y demás elementos del negocio(…) dan idea de la importancia de esta casa"
Una casa fundada en 1849 con el nombre de J. Ibarburu y Cª, que pasó luego a llamarse García Borbolla y Cª, tenía fama de ser "una de las de más ilustre abolengo en el negocio de vinos jerezanos". Sus bodegas de almacenado estaban situadas en las calles Pedro Alonso 10 y San Francisco de Paula 12. Además tenía casa en Londres "y posee en el mercado inglés una escogida clientela". El Jerez Oloroso N.P.U., el Fino Regente y el Fino Borbolla eran sus vinos más emblemáticos.
Hacia el año 1695 ya existían pruebas de la existencia de la famosa bodega del CZ, marca propiedad de Joaquín María Rivero, con marcas tan prestigiosas como la antiquísima "Montana", Cabeza 1770, Tixera 1783, Trafalgar 1805 y otras marcas que ya pasaron a la historia de los vinos jerezanos. Y recordando al primer Julián Pemartín, digamos que este fue quien plantó la viña del Cerro de Santiago, que produjo tan exquisitos vinos dio, y cuya espléndida casa visitaron los Infantes Duques de Montpensier. Las dependencias bodegueras se hallaban situadas en el lugar llamado Huerta Pintada, cerca de la Estación del Ferrocarril.
Esta firma bodeguera contaba con representantes y agentes en Londres, París, Nueva York, Glasgow, Dublín, Liverpool, Berlín, Hamburgo, Viena y en los principales centros comerciales de Europa y Ultramar; y sus mejores vinos habían sido premiados en cuantas exposiciones se exhibieron; últimamente con un gran diploma de honor en la exposición de Burdeos de 1895.
viernes, 19 de febrero de 2010
Cálculo de la indemnización por despido en España
de Artemio
Empieza con la introducción del salario percibido en el momento del despido, que sirve de regulador del importe de la indemnización. Se considerará el percibido en el último mes con la prorrata de las pagas extras correspondientes; pero en el caso de que se perciban diferentes salarios en los meses anteriores, y éstas sean importantes, se considerará como referencia el último año trabajado. Por ello se incluye esta posibilidad en la hoja.
A continuación se calcula la antiguedad en la empresa en número de años trabajados, prorrateandose por meses el periodo de tiempo inferior al año. Además se considerará como mes completo el número de días sueltos que exceden después de completar el último mes (como si trabajara el mes completo).
Posteriormente se selecciona en la hoja el tipo de despido, para aplicar el nº de días de indemnización que corresponden por año trabajado. Que serán 45, 33 o 20, según el caso.
Ya tenemos todos los elementos para calcular la indemnización bruta a percibir que será el resultado de:
Para ver lo comentado en la práctica y ampliar detalle del resumen anterior, bajar la aplicación siguiente:
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Ya tenemos todos los elementos para calcular la indemnización bruta a percibir que será el resultado de:
Indemnización = Salario diario x nº dias indemniz. por año x nº de años trabajados.
El programa calcula también la indemnización máxima a percibir que sustituirá al resultado de la indemnización bruta si esta fuera superior.Para ver lo comentado en la práctica y ampliar detalle del resumen anterior, bajar la aplicación siguiente:
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jueves, 11 de febrero de 2010
90%
de Alvy
Después de exhaustivos estudios hemos logrado determinar que nueve de cada diez personas creen que son una de cada diez.
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